La Huerta. Origen de la indumentaria valenciana

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La Huerta. Origen de la indumentaria valenciana

El desfile benéfico de la semana pasada comenzó con el pase de varios de nuestros modelos portando la tradicional indumentaria que llevaban nuestros antepasados de la huerta valenciana.

La ropa femenina rehúye los trajes abigarrados y recargados que vestían algunas damas de la aristocracia, lo cual no significa que renuncien a la elegancia. Pero con la nota de la sobriedad comodidad para trabajar en las faenas del campo, ayudar a sus maridos o llevarles el almuerzo durante la jornada diaria. El vestido femenino está formado por una ropa interior: las enaguas, la blusapololos chambra que tradicionalmente formaban parte de la dote.

 

 

 

 

 

 

 

 

El traje de 'coteta' toma su nombre del justillo o 'cotilla', jubón sin mangas del siglo XVIII. El justillo aparece ceñido, envarillado con vara de olivo. Las faldas de faena en algodón o paño de colores vivos o en tapicerías bien floreadas, bien listadas. La espalda se cubre con una pañoleta y la falda se protege con un delantal, normalmente confeccionado en batista o lienzo, bordado a tono con ella. Por debajo del justillo, las mujeres se colocan una blusa en hilo natural blanco, realzada con encajes en las mangas y el escote de bolillos y pasacintas o también mangas largas.

¿Cómo vivían los habitantes de la Huerta? Los hombres con el tradicional traje de 'zaragüells' de influencia mora, es la prenda  de trabajo del labrador valenciano, desde los campos de la albufera, hasta la huerta de alboraya, como más al sur en los naranjales de Alzira y están confeccionados en lienzo de algodón, con su negrilla de fieltro o paño en invierno. Y un chaleco o 'jopetí' con motivos florales. Mas adelante encontramos el blusón y el pantalón de pana, que hasta hoy en día podemos apreciar en las reuniones del Tribunal de las Aguas. Todo ello con la faja que ajusta la cintura y protege los riñones y el mocador para enjugar el sudor de la frente trabajadora. Cuando el frío aprieta se complementa con la manta morellana o de Bocairent. El calzado son las sencillas 'espardenyes' de cáñamo, flexible y resistente, fáciles de atar al tobillo mediante cintas.